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Reencuentro en la Ciudad Condal [Roger de Montclar]

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Reencuentro en la Ciudad Condal [Roger de Montclar]

Mensaje por Lancelot el 01.06.16 1:55

Odiaba las mudanzas... Mover cajas, traer cosas, buscar lugares, hacerse con la ciudad... Eran cosas agotadoras y que hastiaban a cualquiera y mas aún cuando solo puedes hacerlas de noche. Barcelona me parecía una ciudad con gran potencial, pero la mudanza había demostrado ser demencial, aunque quizás es que me estaba haciendo demasiado viejo y estaba harto de ir de aquí para allá. A fin de cuentas, ¿cuantos años había pasado asentado en un lugar desde mi abrazo? demasiados pocos. Había visto mundo si, pero también comenzaba a añorar la sensación de estar en un lugar familiar. Mire a la cama donde yacía dormida Carolina y por un segundo volví a rememorar el sabor de su sangre... Bueno, al menos había conseguido un suministro estable de Vitae. Ese pensamiento me hizo sonreír y pensar en que poco al poco mi estancia en Barcelona se hacía mas cómoda y que visto todo el trabajo que había por hacer en la ciudad quizás podría convertirla mi hogar al menos por unos años.
Con ese pensamiento en mente decidí que ya estaba bien de esperar y que hubiera príncipe o no era hora de cumplir con las Tradiciones, era hora de presentarme ante la autoridad competente, que en este caso encarnaba un viejo amigo, ahora primogénito del Clan. Antes de salir cogí un papel y mi pluma y escribí un mensaje para Carolina. No me importaba que se quedara allí y estaba seguro que volvería antes de que despertara, pero quería asegurarme. Coloqué el papel en la mesita de noche, en este ponía.
"Ma chere un asunto inaplazable me ha apartado esta noche de tus brazos
Volveré pronto
Doux rêves ma petit ami


L"

Lancé una última mirada a mi apartamento antes de marcharme y me aseguré de que la puerta quedara bien cerrada. Una vez con todo preparada camine por las calles en busca de una parada de taxi. Era tarde pero esperaba encontrar con rapidez uno que me pudiera llevar a la Universidad de Barcelona, como cada vez que buscaba uno pensé en que tarde o temprano tendría que aprender a conducir, pero lo cierto es que no me corría prisa, no era una maquina que me ilusionase manejar. Tarde mas de lo que esperaba en encontrar un taxi que pudiera llevarme y el taxista me miro extraño cuando le dije mi destino, pero no dijo nada y supongo que ver mi buen aspecto le tranquilizó.
Cuando vi que nos acercábamos pedí al conductor que se parase, prefería recorrer los últimos metros a pie para poder observar la situación y no llamar en exceso la atención. Pague con una generosa propina por la rapidez y la comodidad del trayecto y me plante ante el edificio de la Universidad de Barcelona y Elíseo de la Camarilla.
El edificio tenía un estilo que me agradaba, neorománico quizás, aunque nunca fui un experto. Solida piedra marrón y hermosos arcos de medio punto, ante los que siempre tuve debilidad... Mi análisis arquitectónico, tuvo que interrumpirse cuando vi salir del edificio a otro Vástago como yo. Bueno... como yo... dejémoslo en que era un Vástago... Era mas bajo, de pelo negro, largo y no tan pálido como la mayor parte de nosotros, supuse que sería porque era joven, vestía tanto pantalón como camisa vaquera y llevaba una bolsa. Por educación espere a que saliera y se pusiera en camino para que no creyera que tenía interés en sus asuntos y me dirigí a la garita de la entrada esperando a que los guardias me prestaran atención. Estos se dieron cuenta de mi presencia y respetuosamente el cabecilla se dirigió a mi en los siguientes términos.
- Perdone señor, ¿está usted buscando a alguien o le esperan?

Observé atentamente los gestos de esos hombres intentando adivinar sus capacidades y aptitudes... Parecían bastante capaces, posiblemente fueran Ghouls y eso aumentaría sus capacidades, al final asentí bastante satisfecho con los que parecían una discreta pero capaz primera defensa.

- En efecto muchacho, busco al señor de Montclar. No me espera, pero somo viejos amigos por lo que creo que podrá recibirme si tiene un segundo.

- Señor no quiero ofenderle, pero debo comprobar si va armado...

- Adelante - abrí mi abrigo y chaqueta para que pudieran comprobarlo, cosa que hicieron de un rápido vistazo, cosa que me decepciono un poco. El cabecilla asintió y dentro de la garita otro de los guardias hizo una llamada por un walkie.

- Disculpe las molestias y que tenga buena noche, dentro le conducirán con el señor de Montclar - dijo el cabecilla abriéndome la puerta.

Una vez dentro, comprobé que el edificio era bello y elegante también por dentro. No alcancé a fijarme mucho ya que otro Ghoul me esperaba. Este vestía como un mayordomo y al acercarme inclino la cabeza respetuosamente.

- Señor, si me hace el favor de seguirme le conduciré junto al señor de Montclar.

Mientras le seguía escaleras arriba y a través del impresionante edificio me fije en el Ghoul. Por su voz respetuosa y bien modulada y sus gestos tranquilos supuse que era Ghoul desde hacía bastante tiempo y posiblemente fuera uno de confianza. No pude evitar pensar si ese hombre esperaba el Abrazo o se comenzaba a hacer a la idea de que era mas que posible que nunca lo recibiera, a fin de cuentas un mayordomo por bien que haga su trabajo es difícil que se gane la inmortalidad con sus actos. De todas formas pensara lo que pensara estaba claro que era una pieza fundamental en el funcionamiento de ese Elíseo, yo sería un habitual de ese lugar, así que pensé que sería una buena idea congraciarse con el servicio.

- ¿Como se llama? Me agrada conocer el nombre de aquellos que trabajan con nosotros, tiene permitido darme su nombre?
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Lancelot


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Re: Reencuentro en la Ciudad Condal [Roger de Montclar]

Mensaje por Roger de Montclar el 02.06.16 22:55

- Por supuesto, señor. Mi nombre es Dídac, para servirle, señor - respondió el Ghoul - Además tengo entendido que usted es una vieja amistad del señor de Montclar - al menos eso habían dicho los guardias. - Tal vez el señor conoció también al señor Míjail, mi antiguo amo.
 
Desconocía si se había extralimitado, pero aquellos afines a los Ventrue - como parecía ser el caso - siempre le resultaban simpáticos, en especial cuando resultaban bien educados y corteses como aquel visitante. Quizá había llegado también para instalarse… Aquello si que era un caballero y no el anterior. Algunas cosas no eran justas.
 
El Elíseo se encontraba prácticamente vacío a aquellas horas. No es que fuera demasiado tarde - aún faltaban unas tres horas para el amanecer - pero eran pocos Vástagos y, además, se acercaba la fiesta  que Nuria estaba organizando - Roger entendería perfectamente que estuvieran huyéndola, escondidos cien metros bajo tierra - y quedaban tareas por rematar. En realidad le tenía gran aprecio a aquella Vástago, pero era amigo de bromear - consigo mismo - sobre la lengua suelta que poseía. Podía agotar a casi cualquiera.
 
Estaba pensando en retirarse y regresar a su refugio - por fin, aunque tenía que terminar de solventar unos asuntos - cuando Dídac le trajo la noticia de un nuevo visitante cuyo nombre no figuraba en la agenda. Deseaba decir que no, que no iba a atender a nadie más aquella noche y menos sin cita previa, pero el sentido del deber le podía y… Bien, en todo caso averiguaría todo lo que pudiese antes de tomar una decisión, no fuera que quisieran venderle una enciclopedia a plazos...
 
Apenas pudo creerlo cuando Dìdac le facilitó el nombre de su próximo visitante y, por supuesto, le faltó tiempo para indicarle que lo subiera de inmediato, tratándolo con la máxima cortesía. Según pasó el tiempo aumentó su ansiedad, y tan solo su buena educación y su autocontrol evitaría que saliera él mismo a la escalera a buscarlo.
 
- ¡Ah, amigo mío, esto si que es un verdadero placer! - exclamó Roger mientras, sonriendo de oreja a oreja de forma genuina y sincera, se levantaba de su butaca y avanzaba hacia la puerta para estrechar efusivamente las manos de Lancelot. - En verdad que hay noches que uno agradece lo que la luna trae con ella. Ven, siéntate y hablemos - se giró hacia Dìdac. - Puedes retirarte, pero toma buena nota de que el señor Lancelot no precisa hacer antesala para verme.
 

- Si, señor - dijo el Ghoul, y les dejó a solas.
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Roger de Montclar


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Re: Reencuentro en la Ciudad Condal [Roger de Montclar]

Mensaje por Lancelot el 03.06.16 13:34

Escuché con atención la presentación del Ghoul, parecía un entusiasta sirviente y con gran apego a mi Clan cosa que me agrado. Los buenos empleados nunca sobraban y aunque quizás se extralimitó con sus preguntas, estás no me molestaron, es más me dieron hasta información de a quien había servido con anterioridad.
- En efecto Didad, el señor de Montclar y yo somos viejos amigos, en cuanto a tu antiguo amo si tengo el enorme honor de conocerlo, he colaborado en Francia con él en alguna ocasión. Aunque creo que no hay ningún Ventrue francés que no conozca al señor Míjail.

Caminando por el imponente Elíseo me fije en el poco movimiento que había en él, me recordaba a la extraña calma que hay antes de una tempestad. Me esforcé en quitarme ese pensamiento de la cabeza aunque otro peor lo sustituyó... ¿Éramos tan pocos Vástagos en la ciudad que nuestro Elíseo permanecía vacío?

La llegada al despacho de Roger me hizo olvidar momentáneamente ese pensamiento. Al entrar mi viejo amigo se acercó a mi con una cálida sonrisa ofreciéndome su mano. Con alegría y con una gran sonrisa se la estreché con afecto. Ahora me sentía verdaderamente feliz de haber venido a Barcelona.

- Querido Roger, el placer es mio - dije sonriendo al tiempo que tomaba el asiento que me ofrecía - Espero no resultarte una molestia, llevo un par de días en la ciudad ocupado con asentarme y no he podido cumplir con la tradición antes. Por suerte una agradable y dicharachera hermana contactó conmigo y me dio las señas del Elíseo ¡y la agradable sorpresa de quien era nuestro primogénito! hice una pausa para que adivinara a que hermana de clan me refería, estaba seguro de que no le costaría - Antes de nada permíteme felicitarte, sin duda es un puesto que mereces sobradamente.
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Re: Reencuentro en la Ciudad Condal [Roger de Montclar]

Mensaje por Roger de Montclar el 06.06.16 22:01

- ¿Resultarme una molestia? Pero ¿qué dices? - Roger esperó a que su amigo tomase asiento para hacerelo él mismo, acomodándose bien - Eres el Vástago que más me alegro de ver en semanas, desde que nuestros hermanos franceses marcharon de aquí.
 
Y, ahora caía en ello, ¡cuánto había echado en falta tener cerca a alguien del pasado! Una cara amiga que en cierto modo le alejase de problemas por unos minutos, acercándole a tiempos mejores donde el dolor de algunas pérdidas todavía no existía - otros, si- ni la carga de tareas que atender y asuntos que resolver y que dejaban sus noches sin apenas tiempo para si mismo. Una sonrisa sincera se dibujó en us facciones mientras examinaba al Ventrue sentado frente a él. Naturalmente el tiempo transcurrido no había hecho en absoluto mella en su apariencia física, pero no podía saber si en su alma arrastraba penas o sinsabores.
 
- Supongo que en dos noches apenas habrás podido hacer nada. ¿Dónde te alojas por el momento, en algún hotel? Puedo ofrecerte un alojamiento mejor, y más seguro, por el tiempo que precises, aunque dejo a tu buen criterio aceptar o no mi invitación - Roger renovó la sonrisa y miró a su alrededor, como si recordase algo. - Menudo anfitrión que soy, que vergüenza. ¿Te apetece tomar algo, o fumar? Por favor, siéntete como si estuvieras en tu casa, o casi… tampoco es la mía - y seguidamente parpadeó.
 
- ¿Oh…? ¡Oh! Veo que has conocido a la señorita Bausà, nuestra querida hermana y Arpía de esta Corte - exclamó finalmente Roger. La palabra “dicharachera” fue la clave para ello - Es encantadora, a pesar de que en ocasiones su mente se deja llevar por la lengua - se echó a reir sacudiendo la cabeza, pero se notaba que le guardaba afecto - Pero sin duda es un valioso activo para nuestro Clan. Y te agradezco tu felicitación en lo que vale, sé que tus palabras son sinceras y ciertas... ¡excepto aquellas que ensalzan mis méritos para el puesto! - concluyó riendo de nuevo.
 
- Bien, mi querido amigo. ¿Y como es que tengo el placer de verte por esta ciudad? Seguramente no me darás la gran sorpresa de decirme que no estás de viaje, sino que has decidido instalarte aquí ¿verdad? Y por cierto, ¿puedo esperar que hayas dejado a tu Sire perfectamente?
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Roger de Montclar


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Re: Reencuentro en la Ciudad Condal [Roger de Montclar]

Mensaje por Lancelot el 07.06.16 14:52

La alegría sincera de Roger y sus palabras me alegraron el corazón. Después de la marcha de tantos camaradas y compatriotas me esperaba una ciudad hostil y amenazadora, sobre todo hacia los de mi Clan y nacionalidad, pero ahora que me había encontrado una cara amiga, y de tal valía, había cambiado de parecer y no solo eso, se habían desvanecido todas las dudas que pudiera llegar a albergar del éxito de nuestra misión.
Observe el rostro de mi amigo y sus gestos mientras me hablaba. Físicamente era el de siempre, pero parecía cansado, aunque aliviado. Le devolví la sonrisa y le contesté.
- Gracias Roger, estoy bien así. Pues la verdad es que no estoy en un hotel, gracias a Daima pude alquilar un apartamento en la ciudad, en Sarriá - Sant Gervasi. Hubiera deseado una casa o un chalet pero debido a mi desconocimiento de la zona decidí ir a lo seguro. Pero te agradezco tu ofrecimiento amigo mio. Si hubiera sabido que eras tu el primogénito habria abusado un poco de nuestra amistad aceptándolo y postergando la elección de mi nuevo hogar - Reí brevemente, seguidamente hice un gesto con la mano como dejando claro que bromeaba con lo de abusar de su amistad.

Todo el cansancio que me pareció que soportaba Roger pareció desvanecerse, parecía que hacia tiempo que no se podía relajar y aquella visita mía le había ayudado a ello. "A saber todo lo que tendrá que soportar debido al cargo" pensé.

Entre risas me habló de Nuria Bausà. No me era sorpresa que la conociera, y por su reacción me daba la sensación de que le tenía sincero aprecio. Eso me reafirmo en la opinión que me había forjado de ella, Roger y yo teníamos formas similares de pensar así que debíamos estar en lo cierto sobre ella.

- En efecto la he conocido. Es un torbellino que no sabes muy bien donde te va ha llevar pero me agradó sobremanera su compañía. Me resulto refrescante la verdad. Me pareció también una experta en modales cortesanos, o como se llamen ahora en estos tiempos extraños. Nos encontramos en una cafetería y que habilidad en el disimulo y los modales en la mesa... ¡Con decirte que casi me engaña a mi! - me uní a su risa y negué con la cabeza lo que decía sobre ensalzar sus méritos, alce mis manos pidiendo paz y dije entre risas - Viejo amigo recuerda el día que nos conocimos. No empecemos a negar o otorgar méritos o nuestra educación nos hará estar aquí hasta el amanecer.

Cuando me preguntó sobre si me quedaría en la ciudad, me recosté algo en la butaca y puse mis manos en los reposa brazos haciendo una pausa como para querer dar misterio o tensión a mi gran sorpresa, pero no pude aguantar de nuevo la risa al vernos a los dos tan serios y le confesé.

- He decidido instalarme aquí viejo amigo. Al menos unos años este sera mi hogar - dejé de reir para ponerme mas serio al tratar el tema del porque de mi presencia allí - Después de la retirada de mis compatriotas y el supuesto status quo alcanzado creí que eramos mas necesarios aquí que nunca. Debemos fortalecer nuestras conquistas, construyendo un Dominio fuerte y prepararnos para la inevitable confrontación, ya que como bien sabes ni Anarquistas ni Sabbat son muy de fiar, por treguas que se firmen o por status quo que haya siempre buscaran la manera de traicionarte. Esa es la razón por la que vine, no estoy dispuesto a dejar la tierra por la que lucharon y murieron buenos amigos en manos del caos y la anarquía que traen esos bastardos. He venido a colaborar en la construcción y en la lucha... como llevo doscientos años haciendo - la pregunta sobre mi Sire, Philippe, suavizo mi animo, sonriendo de nuevo le contesté - Si, Philippe esta bien. Esta en París atendiendo los negocios de la familia y la Camarilla en el norte de Francia, aunque sospecho que también estará con Daima, como  bien sabes les une una vieja... amistad y ambos se merecían un descanso. ¿Pero tu que me puedes decir del señor d'Urgell? ¿no se encuentra en la ciudad? ardo en deseos de estrechar su mano.
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Lancelot


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Re: Reencuentro en la Ciudad Condal [Roger de Montclar]

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